Translate

domingo, 12 de agosto de 2018

Equipito de Barrio


En realidad, no recuerdo en que momento despertó mi amor por el fútbol, solo sé que fue un vecino de mi edificio, Adrián, quien me insistía en ir al club que quedaba frente a mi casa para ir a patear la pelota. El es responsable que hoy me guste tanto este deporte.


Mi amigo Adrian
Lo que empezó como un relajo se convirtió poco a poco en una pasión y fue así que le pedí a mis padres me matriculen en el Colegio San Antonio Marianistas del Callao pues es conocido lo importante que es su selección de futbol y a eso apuntaba.

Fue así que inicie mi aventura en dicha escuela y es ahí cuando conocí a Facundo
 Lucas, Gianluca, Matías, Zair, Carlitos, Enzo, Nicolás,y Rodrigo con quienes compartí grandes partidos de fulbito en la hora del recreo, no siempre jugábamos juntos, muchas veces éramos rivales, pero les cuento como se fue formando esa cofradía que duraría por años.



El padre de Gianluca nos invitaba siempre a su barrio a jugar en la loza deportiva que había en la zona, una cancha enrejada en donde junto a otros niños veíamos acabar la tarde empapados de sudor y gloria por las jugadas que armábamos, en realidad estaba algo alejado de mi casa pero sentía ese lugar tan mío que creo ese barrio me adopto, así como el Sr. Erick y su esposa nos adoptaron a todos nosotros, digo esto pues recuerdo aun los almuerzos que nos organizaban con el propósito de sigamos haciendo deporte sin importarnos nada.  Recuerdo la vergüenza de mi madre, pues para ella ya era bastante que pasara todo el día en casa de los señores y quedarme a comer ya era un exceso. Pero no era solo yo, éramos todos. Es más, tanto nos llegó a conocer la señora Rita que en mi caso sabia que nunca habría tallarines rojos pues sabía que sentía cierto rechazo a ese plato después que una noche me mando de emergencia a la clínica, pero ese es otro tema.
Almorzando junto a Erick



Hice grandes amigos en ese barrio, los chicos de la zona ya me conocían y era lógico pues estábamos dándole a la pelota todo el fin de semana. Fue en esa circunstancia en que nos invitaron a participar en un campeonato que se jugaría en esa cancha que conocíamos a la perfección y la sentíamos tan nuestra.

 No los quiero ilusionar con una gran historia de triunfos pues no fue así ya que jugamos contra chicos mayores y no nos fue también que digamos, es así como empezó a oírse el nombre de “Los Favoritos”, no me pregunten quien de todos tenía el ego tan grande que decidió el nombre, creo que fue un momento de joda pero que llego a oídos del Sr. Erick y así nos inscribió, “Los Favoritos.

Dejare de lados las formalidades y le diré desde ahora Erick, pues así lo llamábamos todos. ERICK, él era nuestro DT, él nos guiaba, nos aconsejaba, nos engreía y nos trasladaba, pues acabada la tarde pelotera, en su auto nos iba dejando uno por uno en su casa. En verdad creo que más que entrenador era un amigo, más que un amigo fue un padre para todos, nos tenía tanta confianza que cierta mañana llamo a nuestros padres para consultarle si podía inscribirnos en un campeonato más serio, en donde participarían divisiones menores de algunos clubs importantes, como EGB , Cantolao, Sport Boys ( El club de mis amores) solo él  nos conocía tanto que sabía lo que podíamos brindar, era su fe tan ciega que muchos de nuestros padres autorizaron para que participemos solo para que estuviéramos entretenidos los fines de semana y no estemos tirados jugando playstatiton, pero Erick si confiaba en que podíamos hacer cosas importantes.






En cierta manera basaba su expectativa en que más de la mitad éramos parte de la selección de nuestro colegio y entrenábamos de lunes a Viernes juntos, eso sumado a los partidos en el recreo eran suficientes para que el confiara en nosotros, “Ya se conocen” decía entre nuestros incrédulos padres.

Algunos Favoritos en la selección del Colegio, Enzo, Lucas, Facundo y yo


La tarde del debut no fue auspiciosa, perdimos goleados por EGB y comenzaban a asomarse los fantasmas, ¿Era cierto que tan solo éramos un equipito de barrio? Si poníamos eso en la balanza estábamos en pierde, los rivales entrenaban juntos a diario y se conocían, tenían una idea de juego definido y nosotros nos reuníamos para divertirnos, pichanguear en el recreo y en la selección del colegio muchos nos estábamos en la misma categoría. El siguiente partido era contra un rival conocido, Stella Maris, el equipo del barrio de Erick, los chicos de la canchita de cemento enrejada, nos jugábamos la vida contra un equipo al que conocíamos pero que también nos conocía, quiero recordarlo así, como un clásico STELLA MARIS VS LOS FAVORITOS.
La tarde que ganamos a Stella Maris

Para este partido llego un refuerzo, mi amigo Zair, un chico pequeño, pero con grandes habilidades, muy pocas veces hemos jugado juntos, pero ahora el destino nos juntaba. Él era parte del Cantolao-Callao pero quería jugar con nosotros este campeonato y sin dudas su aporte fue importante, ese mediodía soleado significo el repunte de LOS FAVORITOS.

Nos costó ganar, lo acepto, es más mi gol agónico emociono hasta mi padre pues escuche un “GOL CARAJO” como soltando la rabia contenida y obvio orgulloso de mi. Esa escena fue linda pues todos corrieron abrazarme, a lo lejos escuchaba la arenga de nuestros padres y los aplausos de Erick, quizás tenía razón, nos conocíamos tanto que este podía ser nuestro campeonato. Lo sentía por mis amigos de Stella Maris pero esa tarde teníamos que ganarles y lo hicimos.

El siguiente rival, Chicama FC, solo sabía que su nombre provenía del parque Chicama en San Miguel, y esto por mi padre que es un enfermo usuario del google cuando de algo se quiere enterar. Para variar comenzamos perdiendo, ese era un detalle que me estaba olvidando de contarles, siempre habíamos remontado y esa mañana no fue la excepción, después de ir 2 a 0 en desventaja un par de goles mío, y otro de Zair y Carlitos significo que pudiéramos ganar 4 a 2, ya no nos paraba nadie, así hubiera estado en frente cualquier categoría de Alianza Lima creo que le hubiésemos ganado, ya conocíamos de nuestras virtudes y habíamos  cogido confianza, el siguiente rival era el que menos pensaba y al que no quería enfrentar, al menos no tan pronto, Sport Boys, el equipo rosado del cual soy hincha , a decir verdad, más de la mitad de nosotros, Carlos, Zair, Lucas y yo somos hinchas del club porteño y la siguiente semana íbamos a jugar contra ellos, sueño o pesadilla no lo sé, solo recuerdo que esa mañana desperté más que emocionado.

Por cosas del destino mi madre cumplía años justo ese día y por más que quiso irme a ver tenía que preparar todo para la noche, pues ya había pactado una reunión con los padres de mis amigos para festejar un año más de vida. Este partido se lo dedicaría a ella.
Fue por la tarde cuando estaba frente al club de mi ciudad, el Callao, le llaman “La Misilera” y soy su hincha desde que tengo uso de razón, mis padres junto a mi padrino se han encargado de hacerme muy fanático del Sport Boys, ese día mi rival de turno. 
Mi madre 

Partido especial por muchos aspectos, algunos otros amigos de la selección del colegio jugaban en el Sport Boys y nuestras madres se conocían entre ellas y había uno que otro roce entre ellas al momento de alentar. La fanaticada rosada fue mayoría, tenía matracas y silbatos, pero eso no hizo que nuestras madres se mantuvieran calladas, es más la mama de Enzo, Verónica, gritaba por 5 madres del Boys. El ambiente estaba bonito, nos motivó y el partido se hizo de ida y vuelta, ataques constantes e insistentes. Los gritos de aliento de las madres rosadas por momentos se confundían con menosprecios, como “Vamos ese es un equipito de barrio” tanto fue el agua al cántaro que termino por rebalsar y fui yo quien inicia el camino al triunfo, le había anotado al Sport Boys, ¿Cómo celebrar? Creo que fue la amargura del momento, de oír tanto menosprecio por parte de la barra rival que solo atine a poner mi dedo en mis labios en señal de “Silencio” pero todo duro poco, el Boys es el Boys y nos empata en minutos …a comenzar otra vez y es así como se desata la hemorragia, Carlitos, Zair (2) sellan la goleada, curiosamente ambos hinchas rosados a muerte, recuerdo a Carlos celebrando a lo  Griezmann y su baile Fortnite y a Zair pidiendo disculpas en honor al club que ama ,pero teníamos que ganar y ganamos. Fue un gran obsequio para mi madre y para todos pues en la reunión de la noche escuchaba como nuestros padres hablaban de ese gran partido. De no haber ganado la velada nocturna se iba a ver opacada.
Ya con algunos puntos de diferencia muy bien marcados había equipos que no iban alcanzar a clasificar y nuestro siguiente rival, Cantolao-Ventanilla no se presentó por lo que ganamos por Walk Over , aseguramos el primer lugar de la clasificación y pasamos a la semifinal con Stella Maris, EGB y Sport Boys.
Los Favoritos en una tarde de esparcimiento, Parque de Las leyendas

Jugar otra vez contra el Boys era pedir bastante, hubiera querido enfrentarlo en una final, pero ya el sorteo había establecido que el Boys podía cobrarse la revancha muy rápido.
 Mañana Dominical, era el pase a la final y nuestros padres fueron alentarnos, madres que no habían podido ir a los otros encuentros por motivos de trabajo se dieron un tiempo para venir a vernos y darnos su aliento, el rival no era poca cosa y necesitábamos de todo para ganar.
Partido friccionado desde el inicio, con un árbitro Venezolano que de futbol sabia tanto como yo de física cuántica hizo que el partido se calentara fuera de la cancha, cuando ya íbamos ganando con un gol mío las madres rivales comenzaron a ofendernos nuevamente pero esta vez nuestros padres respondieron y el partido se trasladó a las tribunas, para Erick ese fue el punto de quiebre para el posterior resultado pues esas actitudes extra deportivas mermaron en nuestro accionar y el Sport Boys se aprovechó para ponerse en ventaja primero por 2 y luego por 3 goles, ya con un perfecto 3 a 1 solo quedaba luchar y luchar. Las cosas no salieron bien y aunque anote otro gol más para el 3 a 2 el arquero rosado estaba inspirado esa mañana pues me saco 2 goles hechos que hubieran significado voltear el marcador. Los últimos minutos se jugaron con lágrimas en los ojos, quizás recordando todo lo que costo llegar y como nos íbamos tan fácil, pero el futbol es como la vida si no aprovechas las oportunidades te vas sin vuelta atrás y así nos fuimos. Entre sudor confundido con lágrimas salíamos de la cancha ante el aplauso de algunos curiosos que llegaron a vernos y el consuelo de nuestros padres y familiares, el Boys se cobró su revancha muy rápido y nos ganó el partido más importante, pero había que darle vuelta a la página, aún quedaba jugar por el tercer lugar.
No hay mucho que contar, solo que nos cobramos la revancha contra el EGB que nos ganó en el debut y le quitamos el tercer puesto y nos metimos al podio, estábamos alegres, pero a la vez apenados pues quedaba la sensación que podíamos haber hecho más, al final nuestros amigos de Stella Maris fueron los campeones del Torneo Callao Kids y nosotros fuimos premiados, yo como goleador del certamen y mis amigos por haber alcanzo la tercera ubicación.

La Noche de la premiacion


Ese mini torneo significo mucho para nosotros y sé que también para nuestros padres, pues formaron una muy linda amistad he hizo que conociéramos gente maravillosa que nos alentó sin cesar cada fin de semana, persona que sin llevar tu sangre te llaman “sobrino” personas como la Sra. Rita y Erick que siempre nos brindaron calor de hogar y lograron sacar de lo más profundo de nuestro ser confianza y valentía para que no nos sintiéramos menos que esos equipos, para saber defender hasta el final un resultado, para que todos recuerden a ese equipito de barrio.



2 comentarios:

  1. WoW, me encantó leer mucho estas líneas. Soy mamá y pues también amo el fútbol ❤⚽.

    ResponderBorrar
  2. Que bueno que te gustara..esa historia es muy singular para cualquier madre que ama el futbol y tiene un hijo en alguna academia...gracias por tu comentario

    ResponderBorrar