Si tu juventud transcurrió en la década de los 90s, como la mía,
pues esta historia te será familiar. Soy parte de esa juventud que veía una
caja de cerveza como los chicos de hoy contemplan una botella de Jhonny Gold. Beber
cerveza en los 90s era un verdadero lujo, ese sabor a lúpulo y cebada era un
placer de los dioses inalcanzable para una generación de jóvenes cuyos padres
fueron echados de sus trabajos por un Sr. llamado Alberto Fujimori, pero esa es
otro tema. Hoy nos reunimos para contar los malabares que hacíamos para que
esos chicos que crecieron entre bombas (terroristas) se metan su bomba de fin
de semana.
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| Las Calles de La Morales, testigo de esas noches de Sabado |
Me parece que muchos de
nosotros nos graduamos de barman cuando no existía esa carrera técnica en
nuestro país, lo tradicional, tu jarra, tu sprite si la combinación era con
cabo blanco, coca cola si el ron era Pampero o pepsi para los días en que estábamos
más "agujas" todo valía con tal de tener una amena charla con la
gente del barrio y si Dios y la cabeza lo permitía ver el amanecer, todos
alrededor pasando esa jarrita con la mezcla bendita de mano en mano. No existía
el vaso para cada uno, ni tanta huachafería adoptada de país
del 1er mundo solo
era un vaso que pasaba de mano en mano y boca en boca toda la madrugada.
Tampoco faltaba el más sapo que llegaba cuando la jarrita ya estaba en circulación,
pero no íbamos a botarlo, pata de barrio es pata de barrio si ese Sábado no ponía
seria el siguiente, aunque había algunos que nunca se manifestaban y eran como
mi Bella Genio aparecían cuando abríamos la botella.
| Parte de aquella mancha en nuestra ultima reunion Año Nuevo 2012 |
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| Mis hermanos, nuestra union creció mas con esas chupetas de Sábado |
Reitero, beber una cerveza era
un lujo, uno que nos permitimos aquella vez que mi hermano mayor gano en el
tragamonedas 1000 soles y cuando la mancha se entero fuimos a buscarlo para
picarlo, ese día desempolvamos la caja y limpiamos las botellas de Cristal,
fuimos grandes por una noche y bien "panas" llegamos a la tienda del
barrio a comprar nuestra caja. Después de tantos Sábados de ron y mezclas
extrañas íbamos a beber el licor prohibido para menores, lo digo por el precio,
ese día estábamos frente a nuestro Jhonny etiqueta dorada a pesar que la
etiqueta decía Cristal, la campeona de la calidad.
Fueron tan famosas las mezclas
por aquellos años que las empresas se pusieron moscas y decidieron evitarnos la
fatiga y crearon el KanKun, El Punto G , 3 XXX era la aparición de los hoy
conocidos como alcapops, una moda británica de mediado de los 90s que algunas
empresa nacionales decidieron copiar debido al alto grado de consumo de alcohol
por una sociedad de jóvenes que carecían de recursos y oportunidades de empleo,
por lo que eran el público ideal al que apuntaban, era obvio que estos alcapops
eran baratos y de dudosa procedencia.
Este envase de plástico que contenía
alcohol etílico con sabor a frutas de durazno, toronja, granadilla, pacae, o
sandia era barato y efectivo, recuerdo una "bomba" épica con este trago,
decir recuerdo es bastante, pues las verdad me CONTARON que todos éramos unos verdaderos
zombis, es más, mi padre tuvo que salvar a uno que cabeceaba sentado en el filo
de mi azotea.No diré nombres, el sabe a quien me refiero, o quizás no ,porque
como repito esos tragos eran muy efectivos.
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| El Famoso Cabo Blanco |
Después de libar venia la bajada, en ese entonces solo le llamábamos
“hambre” y salíamos por nuestro tamal de
a sol con su pan francés y su sarsa criolla en la transitada Av. San Martín, cerca
de la iglesia de los Mormones allá en mi quería Ica. Llegamos en mancha
caminando, haciendo locuras y jodiéndonos entre nosotros evidenciando que esa
madrugada la mezcla había hecho su efecto, estábamos alegres.
Íbamos a pie y regresábamos a pie, juntos y ya cuando doblábamos al
barrio cada uno iba en busca de su casa y cama, a veces ya los pajaritos del parque
Renan Elias nos anunciaban que el Domingo había llegado y debíamos descansar
para el siguiente Sabado volver a reunirnos todos alrededor de esa jarrita y
esos amigos que el barrio te entrega.
Recordarlos a cada uno de
ellos es inevitable, son amigos de toda una vida, muchos ya son profesionales y
hoy si pueden comprarse una cajita de cerveza, un buen ron Habana Club o Zacapa
, o abrir una botella de whisky. Hoy beben su cerveza Corona con su rodajita de
limón para saborear mejor pero nunca podrán olvidar a que sabía el ron Pampero
, el Cabo Blanco, el KanKun o el Punto G
, somos la generación que creció probando grandes mezclas por eso no nos
sorprende la habilidad de una barman salido del Gourmet Bar o Master Bar
pues nadie tendrá la habilidad de
sacarle el mejor sabor a un Pampero que nosotros los chicos de la Generación X.
Dedicado a todos esos bandidos con los que reímos, lloramos y nos
alegramos cada Sábado a partir de las 11 pm, un abrazo para ellos y disculpen
la ingratitud.







