Translate

viernes, 24 de agosto de 2018

Mi amor por la musica

Siempre me gusto la música, desde que tenía 8 años aproximadamente recuerdo que el mejor regalo que podía recibir era un casette original de mi banda preferida, por aquellos años o de Soda Stereo o Hombres G, era tan fanático de la banda española que aun creo que si escribo algo mi estilo se acerca mucho a los ibéricos.
Recuerdo como cogía una raqueta de tenis y simulaba que era una guitarra, en realidad ese instrumento era mi debilidad pero no me atrevía a pedirle a mis padres que me compren una. Sabía que mi abuelo materno era un especialista de las cuerdas, es más conocia por mi madre que se cachueleaba dando serenatas criollas que terminaban con su llegada a su casa al siguiente dia.No lo culpo…los músicos somos así, bohemios.
Mi guitarra
No fue hasta el año 99 aproximadamente anta la insistencia de mi amigo Luis Miguel Huamán y sus covers de Libido y Mar de Copas que me atreví a comprarle a mi primo una guitarra acústica que no usaba para al fin dar rienda suelta a mi sueño, aprende a tocar la guitarra.
Les juro, no fue fácil y más si te auto educas en el tema, si sabía que me saldrían ampollas en las yemas de los dedos de mi mano izquierda quizás hoy no existiría esta historia, el hecho es que pudieron más mis ganas que el dolor que sentía al tratar de formar los acordes SOL, REM o FA.
Recuerdo que la primera canción que aprendí fue “Como Un Perro “de Libido, y esto porque evite en todo momento usar un acorde que llevara cejilla o puente, lo evadía por ser aun complicado para este servidor.
Después de aprender algo de ritmo y acordes salía con mi guitarra cada noche junto a mi amigo a tocar y cantar para el “deleite” de todo el vecindario, en especial para los chicos que andaban con nosotros y que eran fanáticos de las bandas antes mencionadas, fueron buenos momentos…en donde todos nos reuníamos por la noche a cantar mientras yo y Luis poníamos el ritmo y los punteos con nuestras guitarras acústicas.
Daniel Valdivieso

Por cosas del destino no estábamos solos en esta pasión, luego se unieron Guido Zevallos con quien luego formaría una banda de música “chongera” que nos llevaría a tocar a diversos lugares de forma amateur, tema de Rabanes, Molotov, La Mosca Tse Tse eran parte del repertorio de una banda que nunca llego a tener un nombre definido pero que se sentía muy buena y que tuvo su “muerte” luego de una apoteósica tocada en el balneario de El Chaco en Pisco playa, una tocada con un gran número de espectadores y los bomberos tirando agua a los chicos para que no se sofoquen, ya se imaginaran lo que fue eso y más aun cuando rasgueamos los primeros acordes de “Puto” , eso desato una locura, pero más locura fue no seguir, quizás por ser muy distintos en gustos musicales, quizás por la diferencia de edad, y seguiría enumerando los “quizás” pero el tema es que esa tarde fue la última tocada de una banda sin nombre.
Guido Zevallos

Con Luis Human nos unían muchas cosas aparte de nuestro amor por la guitarra me unía una gran amistad con su familia, era inevitable no formar parte de una reunión en casa de sus abuelos pues yo era muy amigo de todos ellos en especial de su primo Julio Cesar. Fue por eso que junto a unas amigas Yuri y Sulyn formamos una nueva banda que se atrevió a tocar en el Festival de La Vendimia, algunos covers de Cramberries y Natalie Imbruglia para esto recurrimos a la ayuda de un viejo conocido, Renzo Sánchez quien ahora es un maestro con la guitarra y tiene su agrupación, Renzo y Anahi , por aquel entonces aun podíamos acceder a él de manera sencilla y recuerdo que me dio unos tics para poder tocar “Zombie” y entre ensayos y ensayos salíamos una noche a formar parte del Festival de la Vendimia.  Esa fue mi última experiencia frente al público, desde entonces solo cojo la guitarra para mí, para desestresarme y relajarme. La guitarra se convirtió en un sano vicio que sé que nunca dejare, así mi esposa e hijos renieguen por prestarle más atención a esa caja de seis cuerdas que a ellos, pero la música te transporta, te lleva, te toma, te relaja, te envuelve y hacer música es todo eso al cuadrado…ahora pienso que si valió la pena tener cayos en los dedos de la mano izquierda.
Renzo Sanchez hoy en dia

Yuri y Sulyn 
Este relato está dedicado para todos mis amigos con los que compartí grandes momentos musicales, para Renzo Sánchez quien tocaba mientras yo cantaba “Canción de amor de Gianmarco”. Para Guido Zevallos quien aprendió junto a mí y luego se especializo de tal manera que hoy es ingeniero de sonido.Para “El Avestruz” Robert Mora ,quien sus locuras muchas veces me sacaban de quicio pero no puedo negar que era un gran baterista. Para mi amigo y promocion Daniel Valdivieso quien hoy sigue firme en su proyecto como solista “Sunny Valdivieso” para Yuri y Sulyn a quienes acompañe aquella noche de Vendimia.

Solo cerrare este relato con un “Gracias totales” a la música y a ustedes por leerme.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario